Medios de comunicación y la imagen social de la discapcidad.

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Los medios constituyen una vía de contacto del hombre con el mundo, y la discapacidad es una realidad que merece y exige un correcto tratamiento informativo.

Los medios de comunicación desempeñan tres funciones útiles para la sociedad: informar, formar y entretener. Respecto a su segunda función: formar, sobra decir que los medios son grandes formadores de la opinión pública. A lo largo de la historia, han sido empleados como una herramienta para influir en la sociedad, son creadores de tendencias, modas, lenguajes y estereotipos; son también configuradores de la imagen pública de personas, objetos, circunstancias, etc. En este sentido, los medios de comunicación influyen definitivamente en el concepto y en la imagen social que hoy día se percibe de la discapacidad y de las personas con discapacidad. Por este motivo, es importante que los medios y los periodistas que trabajan en ellos presten atención al tratamiento informativo, a las pautas de estilo y al lenguaje que emplean a la hora de elaborar y transmitir mensajes periodísticos relacionados con esta temática, pues de actuar correctamente, y gracias a su impacto social, los medios de comunicación se convierten en efectivos instrumentos de concienciación colectiva necesaria para lograr la integración social y laboral de estas personas.

El derecho a informar y estar informados acerca de noticias actuales, veraces y con interés público, es un derecho para todos los ciudadanos. Y como ciudadanos que somos, las personas con discapacidad también forman parte de este derecho y de la realidad informativa, ya que constituyen parte fundamental de la sociedad.

A lo largo de la historia, los medios de comunicación han sido empleados como un instrumento para influir en la sociedad, convencer a las audiencias e, incluso, manipular a los ciudadanos. Los medios de comunicación gozan de credibilidad y, especialmente los medios audiovisuales, son creadores de tendencias, modas, lenguajes y estereotipos como se mención anteriormente. Por su parte, la imagen pública que se percibe de una persona o de un colectivo implica, a su vez, unos patrones de conducta que determinan su aceptación o rechazo.

En este sentido, y al hablar de la proyección social, se aprecia una evolución y un cambio en la imagen que los medios han transmitido de las personas con discapacidad durante los últimos cien años. Desde finales del siglo XIX y hasta, aproximadamente, la Segunda Guerra Mundial (1939), la discapacidad inspiraba lástima, compasión y marginación, porque esta circunstancia se relacionaba con una tragedia. De modo, que en la prensa de esta época, así como en otros medios como el cine y la literatura, las personas con discapacidad eran protagonistas de relatos dramáticos, donde, según el caso, desempeñaban el papel de víctima o verdugo.

La imagen que hoy día proyectan los medios sobre las personas discapacitadas está enfocada a la integración social y profesional de cada persona. Sin embargo, aún existen voces expertas que opinan que la imagen de la discapacidad en los medios es incorrecta y no se corresponde con la realidad. Esto debido a que en grandes empresas televisivas, la imagen de discapacidad es utilizada para transmitir lastima, pena, y dañar los sentimientos y emociones de una persona con discapacidad.

Por su credibilidad, su amplia cobertura y por el impacto que provocan en la audiencia, se reconoce, la importancia de los medios a la hora de consolidar socialmente esta nueva concepción de la discapacidad que debe dejar de ser un paradigma para convertirse en un tema de inclusión. La consecución de este objetivo comienza por mejorar la imagen de la discapacidad que difunden los medios, y para ello existen leyes para el uso adecuado de la imagen social de la discapacidad en los medios de comunicación:

  1. Los medios reflejan la sociedad. Las personas con discapacidad son parte de la sociedad. Los medios deben reflejar a las personas con discapacidad.

Incluir la discapacidad, grupo históricamente excluido y discriminado, requiere de una nueva actitud abierta e inclusiva.

Implica que al tratar una noticia o una imagen relacionada con las personas con discapacidad, el líder y/o profesional de la comunicación tenga presente y recuerde que son parte de la sociedad y, por tanto, deben quedar reflejadas.

  1. Visibilizar: la normalidad de lo normal. Aprender a ver

En el país el 15% de la población son personas con discapacidad, si a esto unimos sus familias, la cifra aumenta de personas relacionadas directa o indirectamente con la discapacidad. Por tanto, se incrementa el público objetivo.

  1. Incluir la discapacidad: intereses generales y sectoriales

En el ámbito de la información y la comunicación la presencia de la discapacidad es doble:

  1. a) Sectorial, cuando el tema que se trata se vincule con la discapacidad. Además, en el ámbito informativo, hablar de discapacidad no debe implicar necesariamente incluirla en el apartado de lo social, hay que atender al tipo de noticia (economía, nacional, internacional…), y no al grupo social del que se habla.
  2. b) Transversal, incorporando la discapacidad como un elemento más dentro del contexto cotidiano de la sociedad. Mostrarla como parte de la sociedad en su medio, reforzando así el valor de una visión inclusiva.
  3. La discapacidad y su imagen: nunca la parte por el todo

La capacidad como la discapacidad son hechos innegables, pero no absolutos. Por ello, una persona con discapacidad debe ser reflejada con su capacidad, sin dejar que la discapacidad sea un absoluto que niegue la capacidad del individuo.

En definitiva, hay que visibilizar, pero sin que la discapacidad, salvo que sea el contenido esencial de la noticia, absorba toda la atención y acabe siendo el parámetro que explica a la persona, de la misma forma que ser mujer, hombre, inmigrante no determina tampoco quién es la persona.

  1. El lenguaje en el tratamiento de la discapacidad: ¿qué terminología?

La cuestión terminológica es compleja, porque las palabras comportan significados sociales: “las etiquetas.

Por ello, puede causar cierta perplejidad la variedad de palabras con las que designar la discapacidad y a las personas que la presentan. Pero en el fondo, muestran una evolución en la búsqueda de un lenguaje que no estigmatice ni prejuzgue menor valor.

Actualmente, existe una forma generalizada y con amplio consenso, incluso normativo en el plano internacional, que se considera correcta:

Discapacidad y Personas con Discapacidad (es la apropiada).

En cuanto a los tipos de discapacidad, existen discapacidades físicas, sensoriales (visuales, auditivas y mixtas), intelectuales y mentales, aunque la catalogación puede ser mucho más amplia y la relación no agota las posibilidades. Es necesario erradicar terminología ya caduca, palabras como minusvalía, minusválido, discapacitado, inválido, retrasado, incapaz, no vidente, cieguito, sordomudo, sordito, patojito, renco, manco, loco, retardado, mongol, mongolito, especiales, capacidades especiales, etc.

  1. Neutralidad y objetividad: diferenciar el valor de la persona de una de sus circunstancias

Al hablar de discapacidad no hay que juzgar ni cargar con prejuicios.

Objetivo: evitar connotaciones que perpetúen imágenes negativas o que predispongan a una mirada condescendiente, paternalista o estereotipada (sufrir, padecer, postrado… son expresiones caducas que no deben ser empleadas).

El lenguaje correcto implica ser neutral con los hechos, diferenciando lo objetivo: la persona y su discapacidad como elementos de la diversidad, sin que se incluyan juicios de valor, estigmas a priori.

  1. Precisión y rigor: no café para todos

Conocer la propia diversidad que hay dentro de la discapacidad, no dando por sentado que todas las discapacidades son iguales.

  1. El contexto

Contextualizar la información para facilitar una imagen más real y acorde con la realidad.

  1. Barreras contra Valores: Autonomía e Igualdad

Las barreras pueden definirse como un obstáculo a la participación, al ejercicio de sus derechos, incluidos los fundamentales y, por tanto, a la inclusión de las personas con discapacidad por razón de la discapacidad.

Existen diferentes tipos de barreras: de movilidad, cognitivas, a la comunicación e información, en el acceso a bienes y servicios, y mentales derivadas de prejuicios y razonamientos negativos en torno a la discapacidad.

Precisamente, en el ámbito de la comunicación y de la información e igual de importante que una atención de la discapacidad desde el enfoque de los valores resulta incorporar de forma activa la accesibilidad a la misma: que la información y la comunicación se proporcione en formatos, medios y vías accesibles desde el origen.

Las barreras, que son construidas por la sociedad, minan la autonomía e igualdad de la persona con discapacidad.

Es necesario diferenciar la persona de la barrera, porque ello permitirá tanto el no poner barreras de acceso a la comunicación o mentales, como el denunciarlas, asumiendo que la sociedad, conforme al modelo de derechos humanos, debe ser inclusiva.

Un ejemplo ilustrativo: si una persona con discapacidad auditiva no puede acceder a un programa televisivo porque éste no está subtitulado o emitido en lengua de señas, no es por razón de su discapacidad, sino porque la programación no es accesible. Y que sea accesible o no, es precisamente una decisión del medio. Implica por tanto un cambio activo de perspectiva.

Por ello, señalar, denunciar, prevenir con formatos accesibles y eliminar las barreras es otra forma de promover la igualdad y de erradicar las ideas de paternalismo. Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos, y cuando son vulnerados, estas violaciones deben ser denunciadas.

  1. Las fuentes

Es esencial construir un diálogo fluido entre los medios de comunicación y las organizaciones de personas con discapacidad y de sus familias. La colaboración entre los profesionales de la comunicación y las y los líderes del sector de la discapacidad es clave para asegurar que los mensajes lanzados a la sociedad son inclusivos, ajustados y rigurosos.

Los resultados que se derivan de una buena información siempre compensan el esfuerzo realizado por los profesionales de la comunicación y el tiempo empleado en la elaboración de sus artículos. En este sentido, cuando se informa correctamente sobre algún asunto relacionado con la discapacidad se logra educar a la sociedad, lo que normalmente conlleva un cambio de actitud que favorece la integración de estas personas. Se trata de que los medios contribuyan a cambiar la cultura de la intolerancia por una cultura de respeto, así como fomentar una actitud abierta y de inclusión social para todos los ciudadanos. Por otro lado, los medios de comunicación tienen la obligación de plasmar la realidad, de modo que la persona discapacitada se vea realmente reflejada en las noticias que difunden, y vea de esta manera garantizado su derecho a informar y a informarse en el ámbito democrático, abierto, plural y global que caracteriza a la Sociedad de la Información.

Fuente:

El papel de los medios de comunicación en la imagen social de la discapacidad file:///C:/Users/hp/Downloads/DialnetElPapelDeLosMediosDeComunicacionEnLaImagenSocialDe-2386950%20(1).pdf

Guía de Responsabilidad Social Empresarial y Discapacidad. Fundación ONCE, Madrid, 2009

http://rsed.fundaciononce.es/index.html

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